Tu siempre estás ahí cuando los demás no están.
Siempre me esperas merodeando como un fantasma,
para posar tus cadenas sobre mis hombros y capturarme en tus madmorras.
A veces no te conformas con mi silencio sino que me aprisionas en cualquier lugar y momento, por sorpresa.
Haciéndome llorar para calmar mi ira y decepción.
Poco a poco me acostumbro a tu presencia, eso me hace menos vunerable contra todo, pese a lo que digan los demás, tu nunca me traicionarás,y es mejor seguir acostumbrandome a ti que intentar escapar de tu prisión porque tarde o temprano volverás a capturarme.
Para ti que nunca nos abandonas, siempre fiel para todo el mundo:La SOLEDAD
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario